
10 señales de alerta del desarrollo de cáncer en el cuerpo
Nuestro cuerpo y mente tienen el poder de enviarnos señales cuando algo no anda bien. A veces, decidimos prestar atención a estas advertencias, y otras veces, simplemente las ignoramos.
Prestar atención a estas señales, que a menudo son sutiles, puede conducir a la detección temprana de una enfermedad y aumentar las posibilidades de combatirla con éxito.
Por supuesto, siempre que sintamos que algo no está bien, debemos consultar a un médico.
A continuación, se presentan algunas de las primeras señales que nos alertan sobre la presencia de cáncer en nuestro cuerpo.
1. Pérdida de peso inesperada
Aunque a la mayoría no nos importa perder algunos kilos, la pérdida de peso inesperada e involuntaria, sin cambios en la dieta ni en el nivel de actividad física, puede ser, en ocasiones, un signo de cáncer, especialmente si es considerable y ocurre en un corto período de tiempo.
Una importante revisión sistemática ha confirmado que la pérdida de peso no explicada por cambios en la dieta o el nivel de actividad física podría ser un fuerte predictor de diversos tipos de cáncer, incluidos el de pulmón, páncreas, colorrectal, linfoma no Hodgkin y otros, y se considera uno de los factores más importantes que un médico tiene en cuenta al evaluar la probabilidad de padecer cáncer.
En un estudio reciente del Instituto Oncológico Dana-Farber, también se encontró que la pérdida de peso involuntaria se asociaba con un mayor riesgo de cánceres del tracto gastrointestinal superior (incluidos el de esófago, estómago, hígado y páncreas), y cánceres hematológicos como la leucemia, lo que indica que las personas con pérdida de peso inexplicable deben consultar a un médico.
2. Fatiga y debilidad constantes
La fatiga asociada a enfermedades graves como el cáncer es crónica y no se alivia con el sueño, y las investigaciones muestran que la fatiga crónica inexplicable es uno de los síntomas más frecuentes antes del diagnóstico de cáncer.
En un estudio, casi la mitad de los pacientes diagnosticados con cáncer reportaron fatiga crónica en los meses previos al diagnóstico.
Algunos tipos de cáncer tienen mayor probabilidad que otros de causar este tipo de fatiga crónica. Los cánceres de la sangre, como la leucemia y el linfoma, pueden afectar la capacidad del cuerpo para producir células sanguíneas normales, lo que puede provocar fatiga extrema. El cáncer de colon o de estómago puede causar hemorragias internas lentas y anemia, lo que también produce fatiga. El cáncer de hígado puede afectar el metabolismo del cuerpo, haciendo de la fatiga un síntoma importante.
3. Cambios en la piel
Cualquier cambio en la piel debe tomarse en serio.
Ya sean lunares, bultos o decoloración de la piel, consulte con su médico.
Algunos cambios en la piel a los que prestar atención son: lunares con bordes irregulares o cambios de color y tamaño (posibles signos de melanoma), llagas persistentes que no cicatrizan (pueden indicar cáncer de piel), coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia) (relacionada con cáncer de hígado o páncreas), manchas oscuras o picazón excesiva (pueden indicar cáncer de órganos internos).
4. Dolor persistente
Dolor crónico que no desaparece incluso después de tomar medicamentos y descansar lo suficiente.
El dolor persistente sin una causa aparente puede ser un indicador de varias enfermedades, incluido el cáncer.
Por ejemplo, el dolor óseo persistente y cada vez más intenso puede deberse a cáncer de hueso o a metástasis óseas, mientras que los fuertes dolores de cabeza que no se resuelven con los tratamientos habituales pueden deberse a tumores cerebrales. El dolor abdominal o pélvico puede ser un indicador de cánceres como el de ovario o el de colon, mientras que el dolor persistente en el pecho, especialmente si se acompaña de otros síntomas, puede indicar cáncer de pulmón.
En general, el dolor persistente o que empeora sin una explicación aparente, sobre todo si se acompaña de otros síntomas como pérdida de peso o fatiga, debe ser evaluado por un médico y no ignorarse.
5. Bultos o hinchazón inusuales
Es común que aparezcan bultos y crecimientos en la piel, y en la mayoría de los casos, se trata de afecciones benignas como quistes, lipomas o ganglios linfáticos inflamados. Sin embargo, siempre es recomendable vigilar la situación.
Si un bulto comienza a crecer, se inflama o duele, persiste durante más de dos semanas, se vuelve duro al tacto, no se mueve al presionarlo contra la piel o aparece en zonas como los senos o los testículos, lo mejor es consultar con su médico.
Si bien estos síntomas no necesariamente indican un problema grave, a veces pueden ser señal de una infección u otras enfermedades, incluido el cáncer.
En caso de cambios inusuales en el cuerpo, incluida la piel, siempre es mejor ser precavido y consultar a un profesional en lugar de esperar que el problema se resuelva por sí solo.
6. Cambios en los hábitos intestinales o urinarios
Los cambios en los hábitos intestinales o urinarios a veces pueden indicar que algo grave está sucediendo en el cuerpo, y la literatura médica enumera dichos cambios como síntomas que no deben ignorarse.
Cambios en los hábitos intestinales, como diarrea y estreñimiento persistentes, heces más pequeñas o necesidad de ir al baño con frecuencia.
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