Las nueces están en ese bol por una razón concreta. No porque prometan multiplicar el número de espermatozoides de la noche a la mañana, sino porque forman parte de un conjunto más amplio: los testículos, la circulación que los irriga y los nutrientes que el organismo utiliza en la producción normal de espermatozoides. El rostro de la imagen cuenta el resto. Mandíbula tensa, postura algo encorvada, mano cerca de la parte baja del abdomen. Es la imagen de un hombre que siente que, con los años, va perdiendo poco a poco el control de su cuerpo, sobre todo en la vida íntima, cuando ciertas preocupaciones le hacen pensar que algo está disminuyendo. Por eso este tipo de mensaje llama tanto la atención. No porque los hombres busquen otra lección, sino porque la fertilidad masculina no suele cambiar de un día para otro. Con la edad, el estrés oxidativo, algunas carencias nutricionales, las enfermedades crónicas y otros factores pueden ir influyendo de forma progresiva en la calidad de...
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