Después de un día intenso, por la noche apetece algo fresco y fácil, sin una comida pesada. El pepino encaja bien en ese momento. Es crujiente, de sabor suave y está compuesto en gran parte por agua. Por eso resulta sencillo incorporarlo a una rutina tranquila de final del día. Comer pepino por la noche no es un remedio especial ni un atajo hacia una mejor salud. En una porción habitual puede ser una alternativa refrescante a los snacks muy procesados, a los aperitivos salados o a los dulces. Estas son seis razones sencillas para tener pepino fresco en la nevera y usarlo al acabar el día. Una opción ligera cuando el hambre llega tarde Las comidas abundantes, los fritos y los postres ricos a veces sientan pesados si se toman poco antes de dormir. El pepino es claramente más ligero. De forma natural aporta poca grasa y pocas calorías, y mucha agua. Un cuenco pequeño de rodajas puede servir como snack fácil si, después de cenar, aún queda algo de apetito. Si quieres que sacie un p...
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