En la búsqueda constante de alivio para los dolores que acompañan el paso de los años, solemos mirar hacia soluciones complejas y costosas, olvidando que la naturaleza ha sembrado respuestas en los lugares más humildes. La afirmación de que una semilla puede fortalecer los huesos y curar todo dolor merece una pausa para reflexionar, no desde el escepticismo radical, sino desde la admiración crítica por lo que los pequeños tesoros vegetales pueden ofrecer realmente a nuestra salud ósea y muscular. Las semillas, en general, son concentrados de vida. Contienen en su diminuto espacio la energía y los nutrientes necesarios para que una nueva planta germine, y ese potencial también puede nutrir nuestro organismo. Cuando hablamos de fortalecer los huesos, hay una que destaca con luz propia: la semilla de sésamo, también conocida como ajonjolí. Estas minúsculas semillas son una de las fuentes vegetales más ricas en calcio que existen, un mineral fundamental para mantener la densidad ósea...
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