Con el tiempo, el cuero cabelludo puede acumular sebo, residuos de productos y una película que no siempre se va con un lavado rápido. Desde fuera parece que todo funciona. Por dentro, los poros se sienten cargados, el calor se queda atrapado y la raíz trabaja en un terreno menos aireado. Una imagen útil es la de un filtro de campana extractora después de años de uso. Sigue ahí, pero la grasa lo obstruye y el aire circula peor. En el cabello, esa sensación se traduce en hebras que se rompen al cepillarse, raíces que parecen “pesadas” y un brillo que no vuelve aunque se cambie de acondicionador. Aquí es donde entra la hoja de papaya, usada de forma tradicional en varias regiones como apoyo de limpieza suave del cuero cabelludo. No es un fármaco ni un tratamiento clínico. Su interés está en las enzimas vegetales, entre ellas la papaína, que ayudan a despegar esa película superficial sin recurrir a fórmulas agresivas. La “reinicialización” que no cabe en un frasco de lujo El primer ...
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