El ajo (Allium sativum) es uno de esos ingredientes que casi siempre tenemos en casa. Además de aportar sabor a innumerables recetas, durante siglos ha formado parte de distintas prácticas tradicionales de bienestar. Su aroma característico procede de diversos compuestos azufrados que se forman especialmente cuando el ajo se corta o se machaca. Entre ellos destaca la alicina , una sustancia ampliamente estudiada por sus posibles propiedades biológicas. Sin embargo, que un ingrediente sea natural no significa que pueda utilizarse de cualquier manera. Algunos usos populares del ajo cuentan con más evidencia que otros y, en determinadas situaciones, una aplicación incorrecta puede provocar irritación. A continuación repasamos 7 formas de utilizar o aprovechar el ajo , diferenciando entre sus usos tradicionales y aquello que actualmente se conoce sobre sus posibles beneficios. Aviso importante: este contenido tiene fines educativos y no sustituye el diagnóstico, tratamiento ni las i...
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