Hay una sensación que muchas personas conocen bien, aunque pocas la mencionen en voz alta. Es esa pesadez que llega al final del día, cuando los zapatos parecen haberse encogido y los tobillos han perdido su forma. Es la incomodidad de levantarse después de un rato sentado y sentir que las piernas pesan como si llevaran arena en las venas. No es solo una cuestión estética; es una molestia real que afecta la calidad de vida, que hace que moverse sea un esfuerzo y que descansar no siempre signifique aliviarse. La hinchazón en piernas, tobillos y pies, técnicamente llamada edema, es la forma que tiene el cuerpo de decirnos que algo en el equilibrio de líquidos o en la circulación no está funcionando del todo bien. Pasar muchas horas sentado o de pie, una alimentación alta en sodio, la falta de movimiento o incluso los cambios hormonales pueden hacer que ese líquido intersticial se acumule donde la gravedad manda: hacia abajo. Y aunque no siempre es grave, ignorarlo tampoco es la sol...
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