Dormir bien influye en cómo nos sentimos al día siguiente. Aun así, por la noche muchas personas notan tensión, molestias digestivas leves o simplemente les cuesta bajar el ritmo antes de irse a la cama. Por eso se han popularizado rutinas sencillas de noche. Una de ellas consiste en beber agua tibia con una pequeña cantidad de sal marina o sal rosa del Himalaya. La pregunta es si esa costumbre aporta algo real, o si el efecto se debe sobre todo al ritual y a la bebida caliente. Este texto revisa la práctica con prudencia: qué se dice de ella, qué límites tiene y quién debería evitarla. El ingrediente del que se habla: sal marina o sal rosa La versión más comentada mezcla agua tibia con sal marina o sal rosa del Himalaya. Estas sales pueden contener trazas de minerales como magnesio, potasio o calcio. En la práctica, su componente principal sigue siendo el cloruro de sodio, y las cantidades de otros minerales suelen ser demasiado pequeñas para considerarse una fuente relevant...