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EL TESORO BLANCO DE LA COCINA

 

En la cocina de cualquier prestigioso hogar mexicano, hay un pequeño tesoro escondido en un frasco de vidrio, a menudo junto con sal y azúcar. Es blanco, sencillo, barato y ha acompañado a generaciones: el bicarbonato de sodio. Doña Guadalupe, de 68 años, jura que un poco en agua tibia le quita la pesadez del estómago después de cenar. Don José, de 72, asegura que un enjuague con bicarbonato de sodio le deja la boca más fresca que cualquier enjuague caro. Y no es para menos. Este polvo, aparentemente simple, tiene una extraordinaria capacidad para neutralizar ácidos, calmar molestias y equilibrar los procesos internos. Pero ojo, que "natural" no significa "inocente". La clave, como en todo, está en el respeto.

El bicarbonato de sodio es un compuesto alcalino que, al entrar en contacto con ácidos, produce dióxido de carbono y agua, neutralizando el exceso de acidez. Por eso es tan útil para aliviar la acidez estomacal, la indigestión y el reflujo. También tiene propiedades antisépticas y antiinflamatorias suaves, y ayuda a equilibrar el pH de la piel y la boca.

Sin embargo, en personas mayores, su uso requiere un cuidado especial. La piel es más frágil, los riñones pueden no funcionar tan bien y las interacciones medicamentosas son más probables. Por eso, antes de probar cualquier remedio, es importante conocer las limitaciones.

Aquí comparto formas seguras y tradicionales de usar bicarbonato de sodio para aliviar las molestias comunes en la vejez:

1. Para la acidez estomacal y la mala digestión (el clásico)

Receta: Media cucharadita de bicarbonato de sodio en un vaso de agua tibia (250 ml). Remueva bien hasta que se disuelva por completo. Beba lentamente.

Importante: No lo tome inmediatamente después de una comida copiosa. Espere al menos una hora. Y nunca use esta mezcla de la forma habitual; máximo una vez al día y no más de dos semanas consecutivas.

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